Los hijos de las grandes leyendas del futbol que hoy juegan en el Mundial

Hay algo muy especial en ver a una selección nacional llegar a una Copa del Mundo. Pero cuando un jugador sigue los pasos de su propio padre y también termina disputando el torneo más importante del planeta, la historia se vuelve todavía mejor.

El Mundial 2026 nos está regalando varios casos de futbolistas que crecieron viendo a sus papás representar a su país y que ahora están escribiendo su propio capítulo. Algunos incluso nacieron años después de aquellas participaciones mundialistas. Otros crecieron prácticamente dentro de vestidores y concentraciones. Estas son algunas de las dinastías futboleras más interesantes que están presentes en este Mundial.

¿Sabías que estos jugadores tienen papás mundialistas?

Pablo Paz (1998) – Nico Paz (2026)

Cuando Argentina disputó el Mundial de Francia 1998, Pablo Paz era uno de los defensores de la Albiceleste. Casi tres décadas después, su hijo Nico Paz se ha convertido en una de las grandes promesas del futbol argentino. Con una mezcla de creatividad, técnica y visión de juego, Nico representa a una nueva generación que busca mantener a Argentina entre las potencias del futbol mundial.

Alf-Inge Haaland (1994) – Erling Haaland (2026)

Uno de los casos más famosos de esta lista. Alf-Inge Haaland jugó para Noruega en Estados Unidos 1994. Su hijo Erling Haaland no solo llegó al Mundial 2026, sino que lo hizo convertido en una de las mayores estrellas del futbol global.

Después de años de ausencia de Noruega en las Copas del Mundo, Haaland finalmente tendrá la oportunidad de disputar el torneo que su padre jugó más de 30 años atrás.

Lee Eul-yong (2002, 2006) – Lee Tae-seok (2026)

Lee Eul-yong fue parte de la histórica selección de Corea del Sur que alcanzó las semifinales en 2002 y también disputó Alemania 2006. Ahora es su hijo, Lee Tae-seok, quien representa a Corea del Sur en el Mundial 2026, manteniendo viva una de las historias familiares más reconocidas del futbol surcoreano.

Joseph Elanga (1998) – Anthony Elanga (2026)

Joseph Elanga formó parte de la selección de Camerún que disputó Francia 1998.

Su hijo Anthony Elanga, sin embargo, eligió representar a Suecia, país donde creció y desarrolló gran parte de su carrera futbolística. Aunque portan diferentes camisetas, ambos comparten el privilegio de haber llegado a un Mundial.

Zinedine Zidane (1998, 2002, 2006) – Luca Zidane (2026)

Pocas sombras son tan difíciles de superar como la de Zinedine Zidane. Campeón del mundo en 1998, finalista en 2006 y una de las mayores leyendas del futbol, Zidane dejó una huella imposible de ignorar. Ahora su hijo Luca Zidane vive su propia aventura mundialista como portero, construyendo una carrera lejos de las comparaciones inevitables.

Claudio Reyna (1994, 1998, 2002, 2006) – Giovanni Reyna (2026)

La familia Reyna es prácticamente sinónimo de futbol estadounidense. Claudio Reyna disputó cuatro Copas del Mundo y fue durante años uno de los rostros más importantes del futbol de Estados Unidos. Hoy es Giovanni Reyna quien toma la estafeta, convertido en una de las figuras más talentosas de la nueva generación estadounidense.

Diego Simeone (1994, 1998, 2002) – Giuliano Simeone (2026)

Diego Simeone fue uno de los grandes referentes de Argentina durante los noventa y principios de los dos mil. Ahora, mientras continúa su exitosa carrera como entrenador, observa cómo su hijo Giuliano Simeone debuta en una Copa del Mundo. La intensidad competitiva parece ser un rasgo hereditario.

Patrick Kluivert (1998) – Justin Kluivert (2026)

Patrick Kluivert fue una de las figuras de los Países Bajos en Francia 1998 y uno de los delanteros más recordados de su generación.

En 2026, Justin Kluivert continúa el legado familiar con la selección neerlandesa. Aunque juega en una posición distinta y con características diferentes, comparte con su padre algo que muy pocos futbolistas pueden presumir: ambos han representado a su país en una Copa del Mundo.

Los Mundiales suelen regalarnos goles, sorpresas y momentos inolvidables. Pero también historias que nos recuerdan cuánto tiempo ha pasado y cómo el futbol se mueve por generaciones.

Ver a los hijos ocupar el lugar que alguna vez tuvieron sus padres es una de esas pequeñas narrativas que hacen especial a cada Copa del Mundo. Y si algo nos está demostrando el Mundial 2026, es que el talento puede heredarse, pero escribir tu propia historia sigue siendo el reto más grande de todos.