El error más grande de ciberseguridad que puedes cometer en el aeropuerto

Estás en la sala de espera del aeropuerto. El vuelo se retrasó, ya bajaste medio feed de Instagram y el celular empieza a avisar que la batería está en las últimas. A tu alrededor, hay puertos USB para cargar dispositivos, señal de Wi-Fi gratuita, y hasta una voz en el altavoz que te da la bienvenida con ese clásico: “Conéctate gratis al Wi-Fi del aeropuerto”. Tentador, lo sabemos. Pero si hay algo que los expertos advierten una y otra vez es esto: uno de los errores más grandes de ciberseguridad en aeropuertos que puedes cometer es confiar ciegamente en sus redes abiertas… y en sus cargadores públicos.

A simple vista, conectarte al Wi-Fi o a un cargador suena inofensivo. ¿Qué puede pasar en esos 20 minutos mientras revisas tus correos o subes una historia? Pues, en realidad, mucho. Hackers y ciberdelincuentes saben perfectamente que los aeropuertos son zonas de alto tráfico digital: miles de personas conectadas al mismo tiempo, con prisa, vulnerables, buscando señal gratuita. Y esa combinación es oro puro para quienes buscan robar datos, espiar dispositivos o instalar software malicioso sin que te des cuenta.

Ciberseguridad en aeropuertos: cuáles son los riesgos

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Una de las prácticas más comunes es la creación de redes falsas, conocidas como “evil twins”. Básicamente, los atacantes crean una red con un nombre casi idéntico al oficial, como “WiFi-Aeropuerto-CDMX-Free2” o “Lounge-VIP-Guest”, para que los usuarios se conecten sin sospechar. Una vez dentro, pueden interceptar todo lo que haces: desde tus contraseñas hasta tus mensajes, correos o incluso tus datos bancarios. Como dijo John Breyault, del National Consumers League, “todo lo que hagas en una red pública debería ser algo que estarías cómodo compartiendo con el mundo entero”.

Y si pensabas que los cables eran más confiables que las señales inalámbricas, viene otro dato perturbador: los cargadores USB públicos también pueden convertirse en trampas digitales. A esta práctica se le llama “juice jacking”, y consiste en modificar los puertos de carga para que, al conectar tu dispositivo, se instale malware o spyware sin que lo notes. Así, los atacantes pueden robar tus datos, controlar tu dispositivo a distancia o pedirte un rescate digital para devolverte el acceso a tus archivos. La TSA y expertos en ciberseguridad han advertido sobre este riesgo con insistencia, especialmente en temporadas vacacionales donde los aeropuertos están repletos.

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Las estadísticas no mienten: en 2024, solo en Estados Unidos, las víctimas de delitos cibernéticos perdieron más de 16 mil millones de dólares. Además, el 40% de las personas que usaron Wi-Fi público reportaron algún tipo de incidente de seguridad, y aún así, un 23% sigue creyendo que estas redes son completamente seguras. Lo preocupante no es solo lo que se pierde, sino lo fácil que es caer. Porque no se trata de una gran operación hacker hollywoodense. A veces basta con conectarte “un ratito” al Wi-Fi equivocado o enchufar tu celular al puerto USB más cercano.

Pero no todo está perdido. Hay formas de protegerte sin necesidad de andar paranoico por el mundo. Lo primero: si puedes, usa tus datos móviles o activa el hotspot de tu celular. Hoy en día, la mayoría de los planes incluyen suficientes gigas para sobrevivir sin Wi-Fi gratuito. Y si de verdad necesitas conectarte, utiliza una VPN (red privada virtual) de buena reputación. Esto encripta tu tráfico y hace mucho más difícil que alguien pueda interceptar lo que estás haciendo.

Otro básico: nunca te conectes a una red sin confirmar antes su nombre con el personal del aeropuerto. No te fíes de nombres sospechosamente parecidos o genéricos. En cuanto a la batería, lo mejor es cargar tu dispositivo en casa o llevar contigo una batería externa (power bank). Y si en verdad no tienes opción y debes usar un puerto USB público, existe un gadget muy útil llamado “USB data blocker” que impide la transferencia de datos y permite únicamente la carga.

Un consejo clave es desactivar la opción de auto-conexión a redes abiertas en tu celular. Así evitas que tu dispositivo se conecte automáticamente a redes potencialmente peligrosas sin que te des cuenta. También es importante mantener actualizado tu sistema operativo, tus apps y tu antivirus. Muchos ataques aprovechan vulnerabilidades en software viejo que ya fue parcheado, pero que sigue instalado por descuido.

Otro gran aliado es la autenticación en dos pasos. Aunque parezca molesto tener que poner un código adicional para entrar a tu correo o a tu app bancaria, ese paso extra puede salvarte de un gran dolor de cabeza si alguien logra robar tus credenciales. Es como tener un doble candado en tu vida digital.

Si sientes que algo raro pasó, si tu celular empieza a actuar de forma extraña o detectas movimientos sospechosos en tus cuentas, actúa de inmediato. Cambia tus contraseñas, haz un escaneo completo con software confiable, bloquea tus tarjetas si es necesario, y mantente alerta en tus estados de cuenta. Notifica a tu banco y, si estás en México, puedes recurrir a las instancias como el C5i o tu proveedor de servicios para levantar un reporte.