¿Quién no ha visto una y otra vez La Sirenita? No importa la edad que tengas, esta película de Disney, es un clásico que todos disfrutan. Y ahora, te tenemos una noticia… ¿Sabías que el castillo del príncipe Erick está inspirado en un real? Hablamos del Castillo de Chillon que fue la inspiración para la película y aquí te contamos su historia, su magia, cómo llegar, qué ver, y por qué vale la pena que lo agregues a tu lista de viajes antes de que vuelvan las multitudes.

¿Dónde está el castillo de La Sirenita?
Chillon está sobre una pequeña isla rocosa (o mejor dicho un islote natural) que se adentra en el lago Lemán (Lake Geneva), entre los pueblos de Montreux y Villeneuve, en el cantón de Vaud, Suiza. Administrativamente pertenece al municipio de Veytaux. La ubicación es casi mágica: una roca calcárea que emerge del lago, montañas al fondo, la brisa del agua chocando contra las murallas, y una arquitectura medieval que parece salida de la película. No es difícil imaginar por qué muchos la confunden con un castillo de cuento.
Chillon no nació de la fantasía, pero su historia es lo suficientemente sorprendente como para rivalizar con cualquier cuento.
- El sitio fue ocupado desde la Edad de Bronce, como lo demuestran excavaciones arqueológicas.
- Su forma actual se fue moldeando entre los siglos XII al XVI, principalmente bajo dominio de los condes de Saboya, quienes lo usaron como residencia de verano, fortaleza y punto estratégico para cobrar peajes sobre rutas al sur de Europa.
- En 1536 los berneses lo tomaron, y durante casi 300 años lo usaron como sede de gobierno local, prisión y almacén.
- En tiempos más recientes, desde finales del siglo XIX, se han hecho restauraciones serias para conservar su estado y abrirlo al público. El arqueólogo Albert Naef fue clave en ese proceso.

El escritor Lord Byron visitó el castillo en 1816 y quedó tan marcado por la historia del preso François Bonivard que escribió The Prisoner of Chillon, que inmortalizó ese lugar como símbolo de libertad. Si piensas visitar Chillon es abrir varias puertas al pasado. Acá los highlights:
- Las mazmorras subterráneas, que originalmente eran bodegas, se convirtieron en prisión alrededor del año 1290 por orden de Pedro II de Saboya. Los techos góticos, las piedras originales, la atmósfera oscura: todo contribuye a que te imagines las leyendas que nacieron allí.
- Salones nobles, capillas y aposentos con detalles arquitectónicos de distintas épocas: murales, estructuras defensivas, fachadas al lago, ventanales góticos, etc.
- Los patios y las murallas exteriores, que ofrecen vistas espectaculares del lago y los Alpes. Desde la parte sur, con ventanas grandes, se ve el lago Lemán en todo su esplendor.
Si sueñas con torres reflejadas en el agua, pasillos fríos de prisión medieval y panoramas alpinos, este lugar tiene todo eso.

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