El artista John R. Thompson nos habló de su trayectoria

El mundo del arte ha cambiado y esa no es una novedad para alguien. Las audiencias buscan experiencias sensibles más complejas, en las que puedan presenciar modelos innovadores de producción artística, que se distingan del resto; tras su reciente solo-show en la Galería Alejandra Topete en la Ciudad de México, el artista John R. Thompson nos platica acerca de cómo surgió la idea de realizar las piezas en las que trabaja actualmente, su inspiración y por qué considera importante el realizar obras de arte que salgan de lo común.

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@john_r_thompson_mx

Lo que hablamos con John R. Thompson

Samuel Reyes: Gracias por la entrevista y por tu tiempo, John. Para entrar en materia, cuéntanos, ¿cómo supiste que tu vocación era ser artista?

John R. Thompson: Siempre me dediqué al arte. En la primaria me fascinaba el arte creado por los pueblos nativoamericanos. En sexto grado, cuando estudiábamos historia universal, me familiaricé con el arte egipcio antiguo y me encantó. También me encantaba el arte japonés, en particular las xilografías. 

Mis padres me compraron papel de arroz y empecé a pintar con pincel. Como mi tío y su familia vivían en México, crecí durmiendo bajo una manta oaxaqueña y me encantaba todo lo relacionado con los aztecas. Incluso pinté un guerrero azteca a tamaño natural en la pared de mi habitación.

SR: ¿Cómo fue el proceso creativo detrás de esta producción presentada en tu más reciente exposición?

JRT: La forma en que presenté mi trabajo en mi reciente exposición en la Galería Alejandra Topete evolucionó a lo largo de los años por razones prácticas y estéticas. 

A pesar de tener representación en galerías de Nueva York (y, entre otras cosas, ser incluido en una exposición del Whitney y recibir reseñas en el New York Times), fui completamente ignorado en México. A medida que pinturas sin vender ni exhibir llenaban las paredes de mi apartamento en la CDMX y mi casa en Mérida, comencé a crear instalaciones que combinaban parte de mi trabajo con obras de mi colección de arte de México, Estados Unidos y Europa. En estas instalaciones, formé grupos de obras completamente diversas, pero de alguna manera relacionadas, que juntas presentaban conversaciones y relaciones visuales inusuales. 

Expuse estas instalaciones en la sala de mi apartamento y en diversos espacios alternativos bajo el título 108ag_projects. Mi exposición individual de 2023 en Salón Silicón fue curada por Carlos Palacios. Él presentó una agrupación aún más amplia de mi obra en un formato más refinado. Dado que mi exposición más reciente fue una retrospectiva, seguí esa línea de pensamiento. En lugar de un formato cronológico lineal, opté por presentar varias agrupaciones o viñetas de diferentes tamaños que combinan pinturas mías de varios años.

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SR: ¿Por qué es importante para ti añadir el aspecto tridimensional a tus piezas?

JRT: A principios de la década de 1970, durante mi posgrado en cerámica, realicé una serie de esculturas horizontales de entre uno y dos metros de largo. Aunque eran tridimensionales, estaban pensadas para colocarse contra una pared y solo se podían ver de frente o de lado, pero no de espalda. Esta forma de ver las cosas me ha acompañado. 

A finales de la década de 1980, mis pinturas se volvieron menos planas y más bajorrelieves, utilizando diversos materiales. A medida que esto continuó, empecé a desear y a permitir que mis pinturas no fueran ni esculturas ni pinturas, sino algo intermedio. En resumen, no se añade el aspecto tridimensional. Es una parte intuitiva de mi forma de ver las cosas como artista.

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SR: ¿Cuánto tiempo inviertes (de media) en cada pieza? Además del tamaño de cada obra.

JRT: La mayoría de mis obras son relativamente pequeñas. Tardo entre 7 y 21 días en terminar una pintura. Es un trabajo muy laborioso. Una vez que empiezo algo, trabajo sin parar hasta terminarlo. No tengo mucha vida social ni salgo de casa muy a menudo.

SR: ¿Cómo seleccionas los colores únicos que se van a utilizar en cada pieza?

JRT: Buena pregunta. Me acabo los sesos con la elección de los colores. Sin embargo, al final es intuitivo, como el resto de mi trabajo. Simplemente empiezo usando colores que tengo en recipientes de pinturas anteriores, mezclo más y voy afinándolos. Sigo repintando colores y puedo llegar a acumular 6 o más capas. Puede ser molesto, pero también crea una superficie única que registra parte del proceso de mi pensamiento y trabajo. 

Durante la creación de una pintura, los distintos colores que utilizo me recuerdan a muchas cosas diferentes. Como una comida en particular o la paleta de colores de la ropa que usaban mis alumnos en la escuela de diseño Parsons en 1988, etc. También me gustan los colores que no combinan, o que pueden parecer feos, de mal gusto o incómodos juntos.

SR: ¿Por qué crees que tu más reciente exposición individual fue diferente a las que has hecho antes?

JRT: Creo que se diferencia principalmente por su escala. Fue mucho más grande, pero aun así se desarrolló en una serie de salas más pequeñas e íntimas que me gustan y con las que estoy familiarizado.

SR: ¿Por qué crees que los amantes del arte deben seguir atentos a tu trabajo?

JRT: Aquí hay dos citas del texto que Carlos Palacios escribió para la exposición que curó en Salón Silicon. Lo menciona mejor que yo, pues señala que mi obra es “una propuesta ajena a cualquier genealogía del arte en México y, podría decirse, distante de cualquier constelación de obras y artistas dentro de la escena artística contemporánea local”:

“Claramente inspirado en los patrones ortogonales de los que se origina el arte geométrico, Thompson transforma la rigidez racional de la geometría en formas orgánicas, como protuberancias o bultos que socavan, desde su naturaleza corporal y táctil, la asepsia pulida de la tradición geométrica abstracta. La materialidad bulbosa de sus relieves escultóricos y las repeticiones pictóricas obsesivas e intensas que los cubren confieren a estas obras un lugar completamente inédito en la tradición del arte geométrico.

SR: Cuéntanos de tu relación con la Galería Alejandra Topete, ¿qué valores compartes?

JRT: En primer lugar, me gustó de inmediato su entusiasmo y energía. Además, es muy flexible y está abierta a nuevas ideas. Creo que nos conocimos brevemente hace más de un año y nos reencontramos a finales del año pasado. 

Alejandra sugirió y acogió con entusiasmo la idea de una retrospectiva no tradicional y ayudó a hacerla realidad. La exposición que creamos en su espacio, también no tradicional, fue una verdadera colaboración. El proceso de instalación fue como crear una obra de arte. La totalidad de la exposición se volvió mucho más grande que cada una de sus partes. Una experiencia única y maravillosa.

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Te sugerimos no perderle la pista a este talentoso artista, cuya propuesta te hará cuestionarte los límites entre la pintura, la escultura y la instalación, algo muy poco visto en la escena del arte internacional actual.