Cada año, entre junio y noviembre (en su mayor parte), miles de tortugas marinas comienzan su viaje más importante: el primer contacto con el mar. Presenciar este momento, en el que te toca verlas avanzar con determinación sobre la arena hasta desaparecer entre las olas no solo conmueve: transforma. Es un acto de conciencia, conexión con la naturaleza y una manera tangible de contribuir a la conservación de especies milenarias.
En México existen varios destinos que, además de ofrecer escenarios paradisíacos, albergan campamentos certificados donde puedes participar en la liberación de tortugas de manera responsable. Estos son algunos de los más destacados:

Playas en México donde puedes liberar tortugas
Nayarit: de Sayulita a Compostela
Con cuatro de las siete especies de tortugas marinas del mundo (golfina, laúd, carey y verde), Nayarit se ha consolidado como uno de los grandes santuarios del Pacífico mexicano. A lo largo de sus costas se vive uno de los espectáculos más impresionantes y entrañables del océano: la liberación masiva de tortugas recién nacidas.
Pero más allá del momento visual, es una experiencia íntima: sostener una tortuga bebé en las manos, nombrarla, dejarla en la arena y verla partir hacia su destino mientras ves el atardecer de fondo, es realmente una experiencia única. Una conexión profunda con el ciclo de la vida y la esperanza.
Estos son los puntos clave de esta ruta de conservación:
- Sayulita: pueblo mágico vibrante, bohemio y comprometido con el medio ambiente. Campamentos comunitarios organizan liberaciones abiertas al público con fuerte enfoque educativo.
- San Blas: historia, aves migratorias y conservación. El campamento Aayetsie Wakie permite una participación activa en un entorno sereno y lleno de biodiversidad.
- Punta de Mita: hoteles de lujo como Four Seasons o Conrad Punta de Mita colaboran con biólogos marinos para integrar experiencias de liberación en playas semivirgenes.
- Lo de Marcos y San Francisco: aquí se encuentra el campamento Boca de Tomates, donde la liberación es también una oportunidad de educación ambiental para locales y viajeros.
- Compostela: en las playas de El Monteón y La Peñita de Jaltemba operan los campamentos Punta Raza y El Naranjo, espacios donde ciencia, tradición y hospitalidad se unen para crear experiencias inolvidables.
Tip de viajero responsable: participa solo con organizaciones certificadas, evita luces brillantes, no toques a las tortuguitas más de lo necesario y sigue siempre las indicaciones del equipo de conservación.

Mazunte, Oaxaca: donde nació el movimiento de conservación
Mazunte no siempre fue un ejemplo de conservación. En los años 70, este pueblo oaxaqueño era el epicentro de la caza de tortugas marinas en México. Todo cambió tras la prohibición en 1990, cuando la comunidad se reinventó. Así nació el Centro Mexicano de la Tortuga, un espacio de educación, ciencia y turismo ecológico que hoy alberga todas las especies de tortugas marinas mexicanas (golfina, prieta, carey y laúd), así como tortugas terrestres y de agua dulce.
Ubicado a unos pasos del mar, el centro cuenta con incubadoras, tanques de rehabilitación y recorridos educativos. Desde ahí también se coordinan monitoreos y liberaciones en playas cercanas como Escobilla y San Agustinillo. Visitarlo es entender el impacto de un cambio colectivo, y participar en una liberación, aún más: es ser parte activa del futuro del océano. Desde su creación, el impacto ha sido tangible: los nidos registrados en playas cercanas pasaron de aproximadamente 60,000 en 1988 a casi 700,000 en 1995, contribuyendo significativamente a la recuperación poblacional. Las liberaciones de tortugas bebés se realizan bajo supervisión, entre marzo y noviembre, con mayor actividad durante la temporada de arribadas.
El Centro Mexicano de la Tortuga opera todo el año, y tiene abiertas sus puertas al público de miércoles a sábado con un horario de 10:00 a 16:30 y los domingos de 10:00 a 14:30. Un plus es que puedes participar como voluntario, aquí todo lo que tienes que saber.

Playa Escobilla, Oaxaca: un fenómeno natural sin igual
Ubicada en Santa María Tonameca, Oaxaca, Playa Escobilla es uno de los santuarios más importantes del mundo para la tortuga golfina. Cada año, entre julio y enero, sus siete kilómetros de costa son escenario del fenómeno conocido como “arribada”, cuando decenas de miles de tortugas llegan al mismo tiempo para desovar. Es un espectáculo natural extraordinario y una de las expresiones más poderosas de la vida marina en sincronía.
En 2024 se registraron más de 625,000 tortugas en solo cinco arribadas, lo que generó el nacimiento estimado de más de 3.8 millones de crías. Toda la vigilancia de nidos, monitoreo y liberaciones es coordinada por la CONANP junto con brigadas comunitarias y el Centro Mexicano de la Tortuga. El acceso a la playa está estrictamente regulado: solo se permite la visita con guías certificados o mediante programas de voluntariado. Participar en este proceso (proteger nidos, asistir en liberaciones nocturnas y aprender del ecosistema) es una experiencia única que deja huella.

Todos Santos, Baja California Sur: tortugas en el desierto
El pueblo de Todos Santos, conocido por su espíritu artístico y natural, también es un punto clave para la protección de tortugas marinas. Aquí opera Tortugueros Las Playitas, una organización comunitaria que trabaja en la conservación de las especies laúd, golfina y negra a lo largo de más de 35 kilómetros de playa, desde Punta Lobos hasta Boca Carrizal.
Su labor se extiende de octubre a mayo, y destaca por el uso de un invernadero especialmente diseñado para incubar huevos en condiciones controladas. Este método no solo aumenta las probabilidades de supervivencia, sino que ayuda a equilibrar el porcentaje de hembras y machos entre las crías. Cada día, al atardecer, el equipo, formado por pescadores, biólogos y voluntarios, organizan liberaciones abiertas al público, ofreciendo una experiencia íntima y educativa frente al mar. También puedes sumarte como voluntario en recorridos nocturnos para localizar nidos, reubicar huevos y participar en monitoreo biológico. Es una forma poderosa de vivir el compromiso ambiental desde dentro, acompañando a cada tortuguita desde la arena hasta su primer contacto con el océano.

Akumal, Quintana Roo: campamento tortuguero comunitario
En Akumal, cuyo nombre maya significa “lugar de las tortugas”, está el Campamento Tortuguero del Centro Ecológico Akumal (CEA), un programa de voluntariado que busca proteger tortugas marinas, sus nidos y crías durante la temporada de abril a octubre. El programa inicia con una fase de formación de una semana sobre protocolos de monitoreo, identificación de especies, marcaje y reubicación de nidos, y continúa con patrullajes nocturnos para recolectar datos, proteger nidadas y liberar crías al mar. El voluntario se compromete un mínimo de dos semanas (sugerido tres), a un costo de $180 USD por dos semanas o $350 USD por cuatro. Se proporciona equipo básico, capacitación y apoyo logístico, aunque alojamiento y alimentos corren por cuenta propia. Requisitos incluyen ser mayor de 18 años, contar con seguro médico, linterna con luz roja, y disposición para trabajo nocturno y caminatas largas.

Progreso, Yucatán: vigilancia costera y voluntariados para liberar tortugas en México
En la costa norte de Yucatán, el municipio de Progreso y sus comunidades vecinas (como Chuburná y Chelem) se preparan cada año para recibir a las tortugas marinas que llegan a desovar entre marzo y octubre. La especie más común en la zona es la tortuga blanca o prieta, aunque también se han registrado nidos de tortuga carey.
El Campamento Tortuguero del CETMAR 17, en colaboración con autoridades municipales y voluntarios capacitados, realiza patrullajes nocturnos para ubicar nidos, protegerlos y facilitar la liberación de crías en las semanas posteriores a la eclosión. En temporadas recientes se han identificado más de 200 nidos en solo unas semanas. Además de la labor de campo, se realizan campañas educativas entre residentes y visitantes para evitar el uso de luces artificiales, mantener las playas limpias y controlar la presencia de mascotas cerca de los sitios de anidación. Es una iniciativa local que combina vigilancia, educación y comunidad para proteger uno de los ciclos naturales más importantes del Caribe mexicano.

¿Qué debes saber antes de liberar tortugas?
- Participa solo con campamentos certificados o iniciativas avaladas por Semarnat.
- No uses luces brillantes, ni flashes; alteran el sentido de orientación de las crías.
- No toques a las tortugas más de lo necesario.
- Respeta las indicaciones de los guías en todo momento.

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