Si alguna vez has sentido esas ganas de subirte a la bici y no parar hasta que el camino se acabe, esta lista es para ti. Hablamos de las rutas que te hacen arder las piernas, latir más rápido el corazón y abrir la boca de asombro — por las subidas y el paisaje que las rodea.
Pero ntp, tampoco tienes que ser el más pro en ña bici para disfrutar una rodada por estos paraísos. Hay un poco de todo: spots para ciclistas pro, paseos relajados y trayectos donde el café es tan importante como los kilómetros.
Piénsalo como nuestra carta de amor ciclista al mundo.

Destinos y rutas que valen cada pedal: nuestros paseos ciclistas favoritos por el mundo
Girona, España
No es sólo un pueblo medieval encantador: es el punto de encuentro de ciclistas de todo el mundo. Sus carreteras parecen hechas para rodadas largas, con subidas retadoras, descensos soleados y paisajes que se ondulan hasta perderse. Y lo mejor llega al final: calles empedradas, fachadas color pastel y una terraza con un cafecito post-ride para sentirte parte del lugar.
Rutas como el Hincapie Loop o la exigente subida a Rocacorba son perfectas para entrenamientos y paseos largos. También puedes explorar el Coast Loop o Sant Martí Sacalm para rodadas más relajadas.
Dolomitas, Italia
Menos famosas que los Alpes, pero igual de impresionantes. Entre praderas verdes, lagos cristalinos y picos rosados al atardecer, pedalear aquí es como moverte dentro de una película. A veces no paras por cansancio, sino para admirar lo que tienes enfrente.
Este paraíso alpino ofrece rutas como el icónico Sellaronda Loop, la desafiante subida a Passo Giau o el paseo tranquilo Calalzo–Cortina–Dobbiaco. Entre praderas, lagos y picos que se tiñen de rosa al atardecer, cada rodada es como moverse dentro de una postal.
Mallorca, España
La isla es un clásico del ciclismo europeo —y, nos atrevemos a decir— nuestro destino favorito en la lista. Combina rutas de montaña con carreteras costeras impecables, pasando por pueblos de piedra y subidas legendarias como el épico Sa Calobra. Encontrás carreteras lisas y vistas de ensueño. Desde el clásico Cap de Formentor, pasando por el reto de Andratx–Pollensa, hasta el relajado Bay of Pollensa, hay rutas para todos los niveles.
Montaña, costa y cafés perfectos para recargar energías a mitad del ride; en Mallorca, detenerte a tomar un cortado en una plaza tranquila es tan parte del plan como las pedaleadas.
Kioto, Japón
Más que un reto físico, es un viaje sensorial. En la Ruta del Bambú y Templos o el Camino del Matcha pedaleas por bosques de bambú, templos de madera y caminos solitarios donde el aire huele a pino y té.
Cada curva invita a bajar el ritmo y disfrutar el momento, como una meditación sobre ruedas (muy al ritmo reflexivo y casi de ritual distintivo del japonés). Y es que es justo lo que necesitamos: que cada curva nos invite a bajar el ritmo y disfrutar del paisaje zen.
Alpes Franceses
Subidas duras y vistas épicas. Este lugar no necesita introducción. El territorio mítico del Tour de Francia está repleto de subidas legendarias, aire cada vez más fino y curvas que parecen infinitas.
El esfuerzo es brutal, pero llegar a la cima es pura euforia: un recuerdo que se queda para siempre en Col de la Madeleine, Col du Télégraphe o Col du Glandon. Este es el lugar de ensueño para adrenalina y orgullo ciclista.

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