Existen lugares que parecen tener una temporada oficial. Piensas en ellos y automáticamente imaginas nieve, esquís y chocolate caliente o playas, calor y cócteles frente al mar. Pero también existen destinos que se transforman por completo según la época del año. Lugares donde una visita en verano puede sentirse como un viaje totalmente distinto al que harías en invierno.
Si estás planeando tus próximas vacaciones y buscas destinos que funcionen prácticamente todo el año, estos seis lugares merecen un espacio en tu lista.
Lugares que puedes visitar todo el año
Vail, Colorado
Cuando alguien menciona Vail, la mayoría piensa inmediatamente en nieve.
Y tiene sentido. Este pueblo alpino en las Montañas Rocosas alberga una de las estaciones de esquí más famosas de Estados Unidos, con más de 2,000 hectáreas esquiables, paisajes cubiertos de blanco y una escena après-ski que parece salida de una postal europea.
Pero lo que muchos viajeros descubren después es que Vail en verano tiene una personalidad completamente diferente.
Las pistas se convierten en senderos para caminatas y ciclismo de montaña, los bosques se llenan de flores silvestres y las temperaturas permiten disfrutar actividades al aire libre sin el frío extremo del invierno. Además, los festivales gastronómicos, conciertos y mercados locales toman el control del calendario. Es uno de esos destinos que nunca se siente fuera de temporada.

Banff, Canadá
Ubicado dentro del Parque Nacional Banff, este destino parece diseñado por alguien obsesionado con los paisajes perfectos.
Durante el invierno, el lago Louise se congela, las montañas se cubren de nieve y la región se convierte en uno de los mejores lugares para esquiar en Norteamérica.
En verano, ocurre exactamente lo contrario: los lagos adquieren ese famoso color turquesa imposible de creer hasta que lo ves en persona, los senderos se abren y los visitantes pueden recorrer algunos de los paisajes más impresionantes de las Rocosas canadienses. Dos viajes distintos. Un mismo destino.

Queenstown, Nueva Zelanda
Queenstown tiene una ventaja geográfica poco común: mientras gran parte del hemisferio norte está en verano, aquí es invierno.
Por eso se ha convertido en un destino atractivo prácticamente durante todo el año.
En invierno es uno de los centros de esquí más importantes de Oceanía. En verano, las montañas se transforman en el escenario perfecto para practicar senderismo, ciclismo, kayak, rafting y prácticamente cualquier actividad de aventura que puedas imaginar. No por nada es considerada la capital mundial de los deportes extremos.

Zermatt, Suiza
A los pies del famoso Matterhorn, una de las montañas más fotografiadas del planeta, Zermatt es uno de esos lugares que parecen irreales. En invierno atrae a esquiadores de todo el mundo gracias a sus kilómetros de pistas y su tradicional ambiente alpino.
En verano, los visitantes cambian los esquís por botas de senderismo para recorrer rutas panorámicas con vistas espectaculares de los Alpes.
La ventaja adicional: el pueblo mantiene su encanto durante todo el año gracias a su arquitectura tradicional, calles sin automóviles y una oferta gastronómica que merece un viaje por sí sola.

Niseko, Japón
Aunque se hizo famoso por tener una de las mejores nieves del mundo, Niseko ha comenzado a ganar popularidad como destino de verano. Durante el invierno, los viajeros llegan para esquiar sobre el famoso powder snow japonés, considerado por muchos como uno de los mejores del planeta.
Cuando la nieve desaparece, la región se llena de campos verdes, rutas para bicicleta de montaña, aguas termales al aire libre y vistas privilegiadas del monte Yōtei, conocido como el “Fuji de Hokkaido”. Es una forma completamente diferente de conocer Japón.

Bariloche, Argentina
Pocas ciudades cambian tanto de personalidad como Bariloche. Durante el invierno, el Cerro Catedral se convierte en el epicentro de los deportes de nieve en Sudamérica. Los cafés se llenan de visitantes buscando refugio del frío y las chocolaterías viven su temporada más intensa.
En verano, el paisaje se transforma. Los lagos permiten practicar kayak, vela y paddle board, mientras que los parques nacionales cercanos ofrecen algunas de las mejores rutas de senderismo de la Patagonia.
Si alguien te mostrara fotos de ambas estaciones, probablemente pensarías que son lugares distintos.

Lo interesante de estos destinos es que no existe una época “correcta” para visitarlos. En invierno ofrecen nieve, paisajes espectaculares y actividades que solo existen durante unos cuantos meses al año. En verano revelan una versión completamente distinta de sí mismos: senderos, lagos, festivales, naturaleza y una tranquilidad que muchas veces desaparece durante la temporada alta de nieve.
La verdadera pregunta no es cuándo ir. Es cuál de sus dos personalidades quieres conocer primero.

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