Descubrimos Taquería La Estrella y sí, es un imperdible

Fuimos a probar Taquería La Estrella y salimos pensando lo mismo: hay lugares que no buscan reinventar nada, solo hacerlo perfecto.

Detrás está el chef Tomás Bermúdez, quien trae a la ciudad una propuesta profundamente personal inspirada en el norte, especialmente en Durango. Más que una taquería de autor, es un homenaje a esos asaderos donde el fuego, la carne y el tiempo lo son todo. Hay también una historia familiar detrás. Su abuelo era carnicero, y esa memoria se traduce tanto en la forma de trabajar la carne como en el espíritu del lugar.

¿Qué pedir si vas a Taquería La Estrella?

Lo destacado del menú es la carne asada, trabajada con Wagyu de Durango de libre pastoreo. Es una carne con una grasa muy particular, suave y llena de sabor, que se siente en cada bocado sin volverse pesada. Aquí no se trata de presumir el ingrediente, sino de respetarlo y dejar que hable por sí solo.

El espacio acompaña perfecto. Tiene algo de carnicería old school, con ese aire nostálgico que conecta con la historia del chef, pero también con una capa contemporánea que lo hace sentirse actual. Parte de eso viene de las piezas del artista Eduardo Sarabia, que le dan al lugar un toque entre arrabalero y artístico, logrando que lo popular y lo contemporáneo convivan de forma natural.

Ahora sí, lo más importante:

Los tacos de molleja son obligados. Suaves, jugosos, con una textura que no encuentras fácil y un sabor profundo que se queda contigo. El taco paloma también es imperdible, equilibrado, lleno de sabor y de esos que pides otra vez sin pensarlo. Tip clave: pide con tortilla de harina. Aquí es donde todo cobra sentido.

En la parte de bebidas, la cosa también está bien pensada. Hay aguas frescas clásicas, cervezas bien frías que funcionan perfecto para compartir y una selección de destilados de agave como tequila, mezcal y sotol que acompañan increíble la intensidad de la carne. Siempre hay algo frío en la mesa.

Para cerrar, no se salten el postre.
La doradita tostada con cajeta y queso es puro antojo bien ejecutado, y el flan cumple todo lo que esperas de un clásico. La Estrella logra algo difícil. Se siente auténtica sin esfuerzo. Vas por unos tacos, pero terminas conectando con ese sabor del norte, bien hecho, en plena ciudad.