Subir al Monte Everest es una hazaña física y mental, y también una de las aventuras más costosas del planeta. Con sus 8,848 metros de altura, esta montaña se ha convertido en el sueño máximo de miles de alpinistas y actualmente es un reto financiero que pocos pueden afrontar. Intentar llegar a la cima implica una inversión que va mucho más allá del boleto de avión y el equipo de montaña.

Qué y cuánto necesitarías para subir al Everest
Para empezar, cualquier persona que quiera escalar el Everest desde el lado de Nepal necesita un permiso oficial del gobierno. Desde septiembre de 2025, el costo del permiso en temporada alta (primavera) es de 15,000 dólares, o sea, alrededor de 255,000 pesos mexicanos. En otoño, el permiso baja a unos 7,500 dólares (aprox 127,000 pesos), mientras que en invierno o durante el monzón puede costar cerca de 3,750 dólares, unos 64,000 pesos mexicanos. Este pago es obligatorio y no se reembolsa, incluso si no se logra llegar a la cima. Este aumento busca regular la saturación de la montaña y proteger su entorno natural, según el sitio Intriper.
El permiso es apenas el inicio. La mayor parte del presupuesto se va en contratar una expedición guiada, algo prácticamente indispensable si se quiere subir con un mínimo de seguridad. Una expedición básica suele costar entre 35,000 y 45,000 dólares, es decir, entre 600,000 y 765,000 pesos mexicanos. Las opciones más completas, con mayor apoyo logístico y guías experimentados, rondan los 50,000 a 60,000 dólares (entre 850,000 y 1 millón de pesos), mientras que las expediciones de lujo pueden superar fácilmente los 100,000 dólares, más de 1.7 millones de pesos mexicanos.
A esto hay que sumar vuelos internacionales, que suelen costar entre 1,500 y 3,000 dólares (25,000 a 50,000 pesos), traslados internos en Nepal, como el famoso vuelo a Lukla, y varios días de hospedaje previo y posterior a la expedición. El equipo especializado también representa un gasto importante: ropa técnica, botas, sacos de dormir de alta montaña y sistemas de oxígeno pueden sumar entre 7,000 y 12,000 dólares, es decir, hasta 200,000 pesos mexicanos. El oxígeno suplementario, vital en los últimos tramos, puede costar otros 50,000 a 100,000 pesos.

No hay que olvidar el seguro médico de alto riesgo y evacuación, que suele rondar entre 20,000 y 85,000 pesos, ni las propinas para los sherpas y guías, una parte fundamental y ética de la experiencia.
Al final, si se suman todos los gastos, subir al Everest puede costar desde 700,000 pesos mexicanos en un escenario muy austero, hasta más de 2 millones de pesos en expediciones premium. Por supuesto que no estamos contando la enorme inversión en preparación, seguridad y respeto por una de las montañas más imponentes del planeta.

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