La presencia mexicana en Cannes ya no se limita únicamente a las alfombras rojas o las selecciones oficiales. Poco a poco, también empieza a ocupar un lugar dentro de las conversaciones creativas que están definiendo el nuevo cine de autor internacional. Y uno de los nombres que hoy vale la pena seguir de cerca es el de Alejandro Sugich.
El productor y director mexicano, forma parte de la coproducción de Red Rocks, la nueva película del reconocido cineasta francés Bruno Dumont, que tendrá su estreno mundial en la Quincena de Realizadores del Cannes Film Festival, una sección reconocida por reunir algunas de las propuestas más interesantes y arriesgadas del cine internacional.
¿De qué trata Red Rocks?

La película sigue a dos grupos de niños que pasan el verano compitiendo entre acantilados frente al Mediterráneo, en una historia donde la amistad, la rivalidad y los primeros descubrimientos emocionales se mezclan con esa sensación de libertad que solo existe durante ciertos veranos. Pero detrás de esta colaboración también existe una conexión mucho más personal.
Para Sugich, los paisajes costeros del sur de Francia le recordaban parte de su infancia en las playas de Sonora, algo que terminó acercándolo naturalmente al proyecto y motivó la participación entre ambos. Y quizá eso es lo más interesante de todo. Ver a creativos mexicanos formando parte de películas que no buscan seguir tendencias ni fórmulas fáciles, sino contar historias desde un lugar mucho más humano y personal.
Durante el rodaje, Sugich también pudo observar de cerca la manera en la que Dumont trabaja con actores infantiles, convirtiendo cada escena en algo mucho más natural y espontáneo. Esa sensibilidad es precisamente la que ha convertido al director francés en una de las figuras más importantes del cine contemporáneo europeo. Porque el cine de Dumont no intenta verse perfecto. Intenta sentirse real.
Y esa misma búsqueda parece conectar con la visión que Alejandro Sugich ha construido en los últimos años; proyectos con identidad propia, riesgo creativo y una mirada mucho más emocional que industrial.
Pero lo que realmente deja ver este momento, es algo todavía más interesante: el cine mexicano contemporáneo ya no solo está buscando presencia en festivales internacionales, también empieza a participar en las historias que están moviendo la conversación cultural del cine actual.

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