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¿Cómo se relaciona la tercer ley de Newton con la espiritualidad?

La tercer ley de Newton dice: para cada acción, hay una reacción igual y opuesta. Sabemos que cuando se aplica una fuerza física, provocará una reacción, y que ninguna fuerza o energía se desvanece en nada. Newton lo propuso para describir las leyes de la física en el universo material, pero también expresa la verdad de nuestra realidad espiritual.

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Todos hemos escuchado sobre ley del karma o, en términos científicos, la ley de causa y efecto. Esencialmente, los dos describen el mismo principio. Estas dos leyes del karma y la causalidad (adoptada en muchísimas religiones), básicamente dicen que cada acción tiene una consecuencia, que las buenas acciones inevitablemente tendrán buenas consecuencias.

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La mayoría de las personas creen en esas leyes, que básicamente establecen que la intención y las acciones de cualquier individuo influirán en su futuro. Si lo piensas, es maravilloso, porque cualquier concepto que nos haga pensar en las consecuencias de nuestras acciones nos ayudará a ser mejores personas. La ley del karma nos hace conscientes de nuestra responsabilidad por nuestras acciones.

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De hecho, el karma, la causalidad y la tercera ley de Newton expresan lo mismo y, al combinarse, expresan algo aún más profundo: la armonía esencial de la ciencia y la religión (las dos dicen lo mismo). De acuerdo con la definición sánscrita básica, karma simplemente significa «acción». O sea, todo lo que hacemos crea una energía correspondiente que regresa a nosotros de una forma u otra, «todo lo que va, vuelve».

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Recuerda, una palabra o una acción de una persona también libera energía, al igual que las fuerzas físicas que tienen un efecto en el mundo material. Estas energías pueden ser positivas o negativas, y las energías de retorno reflejan esa intención original. Esta ley es una forma de recordarnos estar conscientes de nuestras acciones y no solo evitar lo negativo, sino cargar lo positivo.