El 24 de julio se celebra el Día Internacional del Tequila, así que no se nos ocurrió mejor pretexto para hacer algo muy mexicano: combinar uno de nuestros destilados favoritos con algunos de los platillos que más nos gustan en CDMX. Porque sí, el tequila va mucho más allá del caballito con limón y sal. Dependiendo de si es blanco, reposado, añejo o cristalino, puede resaltar sabores, equilibrar grasas y hasta hacer que un bocado sepa todavía mejor. Aquí nuestras combinaciones favoritas.
Estos platillos de la CDMX saben todavía mejor con tequila
Tostada de atún de Contramar
📍Durango 200, Roma Norte
Imposible no incluirla. Contramar es prácticamente sinónimo de tostadas de atún en la ciudad. Su versión con mayonesa de chipotle ya es un ícono: simple, adictiva y siempre consistente.
Maridaje: Tequila blanco
Los tequilas blancos tienen notas cítricas, herbales y minerales que acompañan perfecto la frescura del atún sin opacarlo. Además, su acidez natural limpia el paladar entre cada bocado y equilibra el ligero picor del chipotle.

Tacos de trompo negro de Tacos Del Valle
📍Del Valle y Roma Norte
Tacos del Valle está recomendado por la Guía Michelin, y sus tacos de trompo negro por todo el internet. Con un sabor increíble, un color hipnótico y unas salsas que lo acompañan perfectamente, este platillo viral hace que todo el hype tenga sentido.
Maridaje: Tequila reposado
El reposado pasa algunos meses en barrica, por lo que desarrolla notas de vainilla, caramelo y especias suaves que hacen muy buena pareja con el sabor intenso y ligeramente ahumado del trompo. También ayuda a suavizar el picante de las salsas sin perder presencia.

Fettuccine Alfredo de Alfredo di Roma
📍Campos Elíseos 218, Polanco
La pasta es hecha en casa y se mezcla con una emulsión perfecta de mantequilla y queso parmesano, logrando una textura suave y un sabor inigualable sin necesidad de crema. Un clásico que mantiene su esencia desde 1914.
Maridaje: Tequila cristalino
La textura cremosa del Alfredo necesita algo elegante pero fresco. El cristalino conserva la complejidad de un tequila añejado, pero con un perfil mucho más limpio, capaz de cortar la grasa del parmesano y la mantequilla sin competir con ellas.

Ramen de Tonchin
📍Paseo de la Reforma 380, Juárez
El ramen es y siempre será un platillo que merece ser fotografiado (y disfrutado). Directamente desde Japón, Tonchin abrió sus puertas en la Juárez e inmediatamente se ganó un lugar entre los favoritos de la ciudad.
Maridaje: Tequila blanco
El caldo tiene muchísimo umami y profundidad, por lo que un tequila blanco funciona como contrapunto fresco. Sus notas vegetales y cítricas refrescan el paladar entre cucharadas y no interfieren con la riqueza del caldo.

Ceviche de Mi Compa Chava
📍Roma Norte y Coyoacán
Aquí se vive el mood de una marisquería de playa: chelas, buena música y producto fresquísimo. Los pescados llegan desde las costas del Pacífico y los ceviches son la estrella absoluta del menú.
Maridaje: Tequila blanco de perfil cítrico
El ceviche ya tiene limón, salinidad y mucha frescura, así que un blanco brillante potencia todos esos sabores. Es prácticamente como exprimirle un poco más de verano al plato.

Milanea de Bartola
📍Tabasco 189, Roma Norte
Uno de los platillos más virales del año pasado. La milanesa de pollo lleva salsa diavola, pesto y un gratinado de mozzarella que termina de prepararse en la mesa. Pura comfort food.
Maridaje: Tequila añejo
El añejo aporta notas de cacao, madera y frutos secos que combinan increíble con el queso gratinado y el pesto. Además, su cuerpo aguanta perfectamente un platillo tan contundente.

Papas enchiladas de los Tacos Atarantados
📍Varias ubicaciones
Sí, los tacos son espectaculares, pero las papas enchiladas se han robado toda la conversación de los Atarantados. Su salsa tiene el equilibrio perfecto entre picante y acidez, y honestamente ya son una razón suficiente para regresar.
Maridaje: Tequila reposado
Las barricas suavizan el perfil del tequila y ayudan a equilibrar el picante sin apagarlo. Sus notas dulces contrastan con la salsa enchilada y hacen que cada mordida se disfrute todavía más.

Durante años pensamos que el vino era el único digno de acompañar una comida, pero el tequila demuestra lo contrario. Un blanco puede hacer brillar un ceviche, un reposado puede elevar unos tacos y un añejo puede estar a la altura de una pasta cremosa. Así que este Día del Tequila, además del brindis, vale la pena probarlo sentado a la mesa.

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