Inspirado en la receta tradicional del norte de España, este basque cheesecake combina la cremosidad del queso con una cocción a alta temperatura que carameliza la superficie y crea un contraste de texturas. En esta versión, el perfil clásico se mezcla con Biscoff, una crema de galleta especiada y ligeramente dulce que intensifica el sabor sin sobrecargarlo. El resultado es un postre con una textura suave, bordes dorados y un equilibrio entre dulzor y notas tostadas verdaderamente deli.
Este postre se caracteriza por una textura cremosa en el centro, lo suficientemente suave como para tomarlo sencillamente con cuchara, pero con bordes que se mantienen firmes al cortar. Su sello distintivo es la superficie intensamente dorada, casi quemada, mientras que los laterales y la base deben conservarse cocidos pero sin oscurecerse.

Ingredientes para un basque cheesecake de Biscoff delicioso
Usa un molde redondo de 23 cm (9 pulgadas)
Cheesecake
- 700 g de queso crema (tipo Philadelphia), a temperatura ambiente
- 250 g de azúcar
- Cinco huevos grandes (entre 250 g y 270 g)
- 350 g de crema para batir (mínimo 35 % de grasa)
- Dos cucharaditas de extracto de vainilla
- ½ cucharadita de sal
- 20 g de harina de trigo
- 10 g de maicena
- 120 g de Biscoff spread (derretido y tibio)
Decoración opcional
- 250 ml de crema para batir
- 30 g de azúcar glass
- Más Biscoff spread para servir
- Galletas Biscoff trituradas
Preparación
- Precalentar el horno a 210 °C. Forrar un molde redondo desmontable de 23 cm con papel para hornear, dejando que sobresalga al menos cinco cm del borde. Las arrugas son parte del encanto de este tipo de pastel.
- En un tazón grande, batir el queso crema con el azúcar a velocidad media-baja hasta que esté completamente liso y sin grumos. Raspar las paredes del tazón para asegurar una mezcla uniforme.
- Agregar los huevos uno a uno, batiendo entre cada incorporación. Añadir la vainilla y la sal.
- Verter la crema para batir e integrar con movimientos suaves.
- Tamizar juntos la harina y la maicena, y añadir a la mezcla. Batir solo hasta que desaparezcan por completo.
- Incorporar el Biscoff spread derretido (pero no caliente para que no corte la mezcla), y mezclar hasta obtener una mezcla homogénea y sedosa.
- Verter la preparación en el molde y dar unos golpecitos sobre la mesa para eliminar burbujas de aire.
- Hornear durante 55 a 65 minutos, o hasta que la superficie esté profundamente dorada (casi negra en algunas zonas) y el centro se mantenga tembloroso al mover el molde.
- Dejar enfriar completamente a temperatura ambiente. Refrigerar por al menos 6 horas o de preferencia toda la noche antes de partirlo y probarlo.
Para servir individualmente con la decoración
Batir la crema para batir con el azúcar glass hasta obtener una textura firme. Con ayuda de una manga, colocar una pequeña porción en la parte superior de cada rebanada. Añadir un poco de Biscoff derretido y decorar con media galleta para que se vea más aesthetic.
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