La ópera tiene fama de ser intimidante, y entendemos por qué: el teatro imponente, el público elegante, las voces en idiomas que no reconoces y la sensación de que todo el mundo sabe algo que tú no sabes. Pero la realidad es que la ópera es una de las experiencias más impresionantes que puedes tener, y no necesitas ser experto en nada para disfrutarla. Solo necesitas saber un par de cosas antes de entrar. Aquí van las seis más importantes.

Todo lo que necesitas saber antes de ir a la ópera por primera vez
1. Investiga la historia antes de entrar
No tienes que estudiar música ni conocer al compositor de memoria, pero leer el argumento de la ópera que vas a ver te cambia completamente la experiencia. Cinco minutos en Wikipedia son suficientes para saber quién ama a quién, quién traiciona a quién y por qué alguien muere al final, porque en la ópera casi siempre alguien muere al final. Con ese contexto en la cabeza, dejas de preguntarte qué está pasando y empiezas a sentir lo que está pasando.
2. Llega temprano
Los teatros de ópera son algunos de los edificios más impresionantes del mundo, y la mayoría de la gente llega justo a tiempo y no los disfruta. Llega con al menos media hora de anticipación, camina despacio, mira hacia arriba, explora los pasillos y los palcos y date un momento para absorber el espacio antes de que se llene. El Palacio de Bellas Artes, por ejemplo, es una obra de arte en sí mismo que merece toda tu atención antes de que apaguen las luces. Además, llegar temprano te da tiempo de revisar el programa, ubicarte bien en tu asiento y entrar en el mood correcto sin carreras.
3. El código de vestimenta no es tan estricto como crees
Olvídate del esmoquin obligatorio y del vestido de noche largo: eso es para galas de estreno o eventos muy específicos. Para una función regular, la regla es ir presentable y con ropa que respete el espacio, lo que en la práctica significa que un outfit de trabajo o una ropa semi formal está perfectamente bien. Nada de pants, nada de tenis desgastados, nada demasiado casual. Pero tampoco tienes que rentarte un frac. Piénsalo como ir a una cena elegante: no necesitas exagerar, solo poner un poco de atención.
4. Apaga el teléfono, de verdad
No en silencio. No en vibración. Apagado. La ópera es una de las pocas experiencias que te pide desconectarte completamente, y vale la pena hacerlo. El silencio del público es parte fundamental de lo que hace que una función de ópera sea mágica: esa tensión colectiva donde dos mil personas contienen la respiración al mismo tiempo no tiene precio. Una vibración, una pantalla encendida o, peor, un ringtone, rompe ese momento para todos los que están a tu alrededor. Desconéctate dos horas. El teléfono puede esperar.
5. No te preocupes si no entiendes el idioma
La gran mayoría de las óperas están en italiano, alemán o francés, y eso no es ningún problema porque casi todos los teatros proyectan supertítulos con la traducción en tiempo real, justo encima del escenario. Los lees con un ojo y con el otro ves lo que está pasando, y en cuestión de minutos ya no necesitas leerlos tanto porque el lenguaje del cuerpo, la música y las emociones de los cantantes te cuentan todo lo que necesitas saber. La ópera fue diseñada para emocionar, y las emociones no necesitan traducción.
6. Aplaudir tiene sus reglas
Esto es lo que más miedo da y lo que más fácil se resuelve: aplaude cuando los demás aplaudan, y si tienes duda, espera un segundo antes de hacerlo. La regla más importante es nunca aplaudir entre los movimientos o actos de una pieza, incluso si hubo un momento muy emocionante, porque interrumpe el flujo de la música. Espera a que el director baje la batuta y el silencio sea completo antes de empezar. Y cuando llegue el momento de aplaudir de verdad, hazlo.

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