27 Sep 2012

Réquiem por Oca

El restaurante Oca, del chef Vicente Torres, cierra sus puertas.

La terraza del OCA.
Una de las delicias que se podían probar en OCA.
La terraza del OCA.
Una de las delicias que se podían probar en OCA.

Por Alejandro Zárate

El restaurante Oca cerró sus puertas, la noticia me cayó como balde de agua fría. Que mala fortuna para la gastronomía mexicana, que infortunio para personas que aprecio y que me consta, han puesto el cuerpo y el alma en este proyecto. Oca, de Vicente Torres y Karen Wix, cerró sus puertas.

¿Qué importan ya las razones? nada más, sí, hay que decirlo, no fueron razones gastronómicas sino legales. De esos motivos que dan más coraje pues no tienen que ver con comer sino con dañar. Recuerdo perfectamente el día en que supe algo sobre este restaurante. Lo leí en la lista de los mejores restaurantes de la ciudad publicado por la Guía Dónde Ir. Puedo volver a sentir mi sorpresa al ver enlistado este lugar en la mencionada guía. Sorpresa por no estar incluido dentro de mi selección que entonces yo publicaba en la revista Chilango y curiosidad por saber que a pesar de tener sólo unos días de abierto ya estaba incluido en una lista de “mejores restaurantes”. Obviamente para quien se dedica a escribir y reseñar sobre establecimientos gastronómicos, esto es un foco amarillo, o rojo, según la comida. De inmediato fui a visitar el espacio. Se trataba de una impresionante instalación ubicada en el predio que alguna vez ocupó el Isadora de Carmen Ortuño, un lugar emblemático que de muchas maneras marcó el ingreso de la Ciudad de México a la élite gastronómica de mundo. Este nuevo local resultó ser un foco verde totalmente renovado y reinterpretado llamado Oca.

Ese mismo día invité a mi señora madre a comer y los dos nos llevamos la gran sorpresa. Todo era muy europeo, casi de estrellas. En todos los sentidos el servicio, decorado, ambientación y una cocina de vanguardia eran únicas. Los platillos destacaban por su impecable ejecución. Tras una experiencia grandiosa conocí al chef. Vicente, un loco entusiasta del ingrediente que en estos años no hizo más que pensar en las mejores opciones para incluir en su menú.

Sorpresivamente Oca nunca fue realmente bien recibido. En aquel entonces publiqué que hay dos razones reales para hablar de un restaurante, ya sea porque es muy bueno o porque se le tiene envidia. Con Oca, siempre me incliné por la segunda. Creí y creo firmemente que la cocina de Vicente merecía mucho más reconocimiento del que se le daba y, que en México, bajo la premisa de la cubeta con cangrejos, donde si uno quiere salir del balde es jalado por los que se quedan abajo, asumí que los malos comentarios era más mal intencionados que ciertos.

La noticia del cierre no me hace sino pensar en las malas jugadas del destino ¿Cómo un lugar así de bien puesto cierra y tantos malos establecimientos se mantienen? (¡¡¡Por años!!!)

Maldición, condenación y escupitajos al aire. Me rasgo las vestiduras. Lamento en verdad el fin de Oca.

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