17 Aug 2012

Sinfonía Turangalila: un canto al amor

Ésta es la obra que inmortalizó al compositor francés Oliver Messiaen.

  • La Orquesta Sinfónica de Minería interpreta este sábado a las 20:00 horas y el domingo a las 12:00 horas, esta obra, en la Sala Nezahualcóyotl. Twitter Facebook E-Mail ->

La Orquesta Sinfónica de Minería interpreta este sábado a las 20:00 horas y el domingo a las 12:00 horas, esta obra, en la Sala Nezahualcóyotl.
El compositor francés Oliver Messiaen.
  • La Orquesta Sinfónica de Minería interpreta este sábado a las 20:00 horas y el domingo a las 12:00 horas, esta obra, en la Sala Nezahualcóyotl. Twitter Facebook E-Mail ->

La Orquesta Sinfónica de Minería interpreta este sábado a las 20:00 horas y el domingo a las 12:00 horas, esta obra, en la Sala Nezahualcóyotl.
El compositor francés Oliver Messiaen.

Por Victor Barrera

Como un ave solitaria, al margen de las corrientes musicales del siglo XX, el compositor francés Oliver Messiaen es una figua muy especial en el mundo de la música clásica; su obra está profundamente influenciada por las experiencias misticas y espirituales. Era un hombre al que le maravillaban los cantos de los pájaros y buscaba plasmarlos en sus composiciones através de sus ritmos, sonoridades e instrumentaciones de manera cada ves más sofisticada y en muchas de sus obras encontramos títulos que reflejan esta fascinación, como Le Réveil des Oiseaux, Catalogue d'oiseaux y Fauvette des jardins, consideradas como exquisitos poemas tonales.

Una de las obras que lo inmortalizó, fue sin duda su Quatuor pour la fin du temps, que realizó en 1940 durante su estancia en un campo de concentración en Görlitz, Alemania, donde conoció a algunos músicos y la cual estrenó tocando un viejo piano y entre el público se encontraban los demás prisioneros, así como los guardias, en un gélido enero de 1941.

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, el maestro Messiaen era relativamente desconocido y fue una sorpresa cuando lo buscó Serge Koussevitzky, el entonces director de la Orquesta Sinfónica de Boston, para encargarle la composición de una obra sin restricciones, que podía utilizar cualquier instrumentación o longitud y no había una fecha de entrega para la obra comisionada. Así fue como Messiaen aprovechó la oportunidad para componer una de sus composiciones más ambiciosas: la sinfonía Turangalila, cuyo título proviene de la combinación de dos palabras en sánscrito, turanga y lila, y podría traducirse como ‘canción de amor e himno a la alegría, el tiempo, el movimiento, el ritmo, la vida y la muerte’ .

La sinfonía está conformada por 10 movimientos enlazados:

Introduction (modéré, un peu vif)

Chant d'amour I (modéré, lourd)

Turangalîla I (presque lent, rêveur)

Chant d'amour II (bien modéré)

Joie du sang des étoiles (vif, passionné, avec joie)

Jardin du sommeil d'amour (très modéré, très tendre)

Turangalîla II (un peu vif - bien modéré)

Développement de l'amour (bien modéré)

Turangalîla III (bien modéré)

Final (modéré, presque vif, avec une grande joie)

La Turangalila requiere de una monumental orquestación, un piano solo y un instrumento en forma de teclado que genera ondas de baja frecuencia mejor conocidas como ondas Martenot y la obra tiene una duración aproximada de 75 minutos, los efectos orquestales son fuertes y los instrumentos solistas crean un brillo sobrecogedor que excede las expectativas de un concierto tradicional. El estreno mundial de Turangalila se realizó en Boston el 2 de diciembre de 1949 con la esposa del compositor Yvonne Loriod, interpretando el piano solo y Ginette Martenot, hermana del inventor, siendo el director de orquesta Leonard Berstein.

En una entrevista, Oliver Messiaen definido un ideal musical que capta exactamente la esencia de su propio estilo: "una música verdadera, es decir, espiritual, una música que puede ser un acto de fe". La otra influencia en la sinfonía Turangalila es la antigua leyenda de Tristán e Isolda, una historia de amor que también inspiró la ópera de Wagner. La sinfonía es de alguna manera programática pero no en un sentido literal, ya que gira en torno a una colección de temas musicales reconocibles y recurrentes, entre ellos un motivo contundente al que Messiaen se refiere como una "estatua" y otra que representa el amor.

Para algunos, el constante asombro que encuentran en la sinfonía es abrumador, para otros, es una encarnación del esprtitu de la música, sin embargo, lo que no puede negarse es que esta singular y exuberante sinfonía es una de las pocas obras de mediados del siglo XX que se han ganado un lugar inequívoco en el repertorio de la musica sinfónica.

Escuchar Turangalila nos remonta a la respuesta que en una ocasion dió el maestro respecto al tamaño y proporción de la obra a lo que respondió: “Es simplemente una canción de amor”.

La Orquesta Sinfónica de Minería interpreta este sábado a las 20:00 horas y el domingo a las 12:00 horas, esta obra, en la Sala Nezahualcóyotl.

Para que aprecies esa obra, te compartimos el siguiente video:

 


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