23 Jan 2012

Los abanicos del puré

Es un acompañamiento o guarnición en platillos muy aceptado y de textura muy atractiva.

El puré debe ser cremoso.
Es mejor prepararlos con otro líquido que no sea agua.
Son buenos acompañamientos.
El puré debe ser cremoso.
Es mejor prepararlos con otro líquido que no sea agua.
Son buenos acompañamientos.

Por Alejandro Zárate y Daniela Kelly

Ya sea un puré cremoso y sin grumos o uno más rustico con trocitos y cáscara, lo importante a recordar en esta técnica es no encasillarse. Generalmente, cuando se piensa en puré, se piensa en papa, pero existe un abanico de sabores y colores que se puede hacer puré, como calabaza, camote, chícharo, hinojo, raiz de apio, etc.

La forma ideal de cocer las verduras es hervirlas en agua con sal, porque esto le da cierta humedad a la verdura y ayuda en la textura (cremosa). Las verduras también pueden ser cocidas al vapor para hacer puré, pero resulta una técnica más fácil y simple, tan sólo hervirlas.

También podemos variar los líquidos en las que se hierven: puede ser en un fondo, leche o cualquier líquido que sea de nuestro agrado. La textura no será igual. Cuando se cocinan en agua, será menos refinada o ligera pero el sabor será excelente. Dependiendo la textura que se quiera lograr se puede rebajar con crema, leche, consomé, fondos. Los líquidos harán la mezcla menos densa y la crema nos dará más cuerpo y untuosidad. 

Un consejo para que no quede chicloso es poner la verdura en el líquido que se va a hervir cuando todavía esta frio.

Los purés le dan juego y novedad a los platillos, además de ser deliciosos y decorativos.

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