02 Nov 2011

Altar en el Sheraton Maria Isabel

El hotel presenta un montaje especial del Museo Dolores Olmedo.

La Ofrenda 
“El Encuentro de dos Culturas”.
La ofrenda fue realizada por el Museo Dolores Olmedo.
La ofrenda.
La Ofrenda 
“El Encuentro de dos Culturas”.
La ofrenda fue realizada por el Museo Dolores Olmedo.
La ofrenda.

El hotel Sheraton Maria Isabel presenta en el interior de sus instalaciones el montaje del altar especial del Museo Dolores Olmedo, denominada “El encuentro de dos Culturas”.

Celebrar la muerte, esperar alegres la llegada de los difuntos -que una vez al año vienen a visitar a sus familiares-, establecer un lazo entre éste y el otro mundo son los argumentos dados, para la gran fiesta que el pueblo mexicano festeja durante los últimos días de octubre y los primeros de noviembre, en todo el país.

La Ofrenda de Muertos montada, en esta ocasión, tiene como tema central “El encuentro de dos culturas”. Recrea la dualidad de nuestra historia como mexicanos – la vida y la muerte, lo tradicional y lo moderno, nuestras raíces prehispánicas y europeas-, a través de la presentación de escenas de los oficios tradicionales que se llevaban a cabo, en convivencia (aunque a veces en desigualdad), tras la conquista española del pueblo mexica.

Es así que se observa a las calacas de cartonería, creadas por la familia Linares para la Colección de Arte Popular del Museo Dolores Olmedo, en labores como la elaboración de textiles, aunque de maneras muy diferentes: por un lado, la tejedora de cintura, a la manera ancestral; por el otro, el tejedor con un telar de pedal. También tenemos figuras que se dedican al comercio, ya sea como ‘marchanta’ en el tianguis o ‘tendero’ atendiendo el ‘changarro’.

En lo que se refiere al transporte, el ‘tameme’ azteca cargaba mercancías sobre sus espaldas y recorría largos y extenuantes caminos, mientras el ‘arriero’ español utilizaba animales domésticos de carga, como las mulas.

Ambos pueblos relataban la historia: el ‘tlacuilo’ (escribano) lo hacía mediante la elaboración de los códices, en papel amate, mientras el español ya era conocedor del uso de la prensa de papel (la imprenta).

El altar incluye los elementos tradicionales que lo distinguen: velas, que iluminan el camino del difunto; alimentos que disfrutaba en vida el muerto; agua y sal para purificar el alma; bebidas para calmar la sed; dulces como las calaveritas de azúcar, frutas cristalizadas, pan de muerto, y, por supuesto, las flores de cempasúchil, para que, con su característico aroma, el difunto pueda llegar hasta su ofrenda.

Las ofrendas de Lola Olmedo

La Ofrenda de Muertos es una de las tradiciones que Dolores Olmedo legó al recinto que lleva su nombre. Durante más de cincuenta años, Lola montó altares dedicados a Diego Rivera y Frida Kahlo, y desde la creación de la institución, la ofrenda ha sido dedicada a la profesora María Patiño, su madre, y a partir del 2002, el Museo Dolores Olmedo también recuerda con respeto y cariño a su fundadora.

La ofrenda estará abierta al público y podrá ser visitada hasta el 6 de noviembre en el Lobby del hotel Sheraton Maria Isabel, frente al Ángel de la Independencia.


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