24 Aug 2011

La perfección plasmada en madera

El gran maestro constructor de instrumentos musicales construyó más de 1,000 violines de la más alta calidad.

Antonio Stradivarius buscó la perfección. Foto: exothema.com
El maestro experimentó con las proporciones del violín.
  • El color de sus famosos barnices le llevaron a utilizar desde las tonalidades rojas y amarillas hasta naranjas. Twitter Facebook E-Mail ->

El color de sus famosos barnices le llevaron a utilizar desde las tonalidades rojas y amarillas hasta naranjas.
Stradivarius construyó a lo largo de su vida más de mil violines.
Los detalles de la pieza eran en extremo importantes.
Antonio Stradivarius buscó la perfección. Foto: exothema.com
El maestro experimentó con las proporciones del violín.
  • El color de sus famosos barnices le llevaron a utilizar desde las tonalidades rojas y amarillas hasta naranjas. Twitter Facebook E-Mail ->

El color de sus famosos barnices le llevaron a utilizar desde las tonalidades rojas y amarillas hasta naranjas.
Stradivarius construyó a lo largo de su vida más de mil violines.
Los detalles de la pieza eran en extremo importantes.

Por Victor Barrera

No ha existido en la historia del violín un nombre más célebre y fascinante que el del gran maestro constructor de instrumentos musicales Antonio Stradivarius.

Nacido en Cremona, Italia en 1644, a los 14 años ya era prácticamente un experto en el arte de la laudería, como se le conoce a la construcción de los instrumentos de cuerda como son el violín, la viola, el violoncello, el contrabajo y la guitarra. Aprendiz de otro de los más importantes maestros de su tiempo llamado Nicolò Amati, quien marcaba los cánones de la época, Antonio, que estaba obsesionado con una idea del sonido y la forma perfecta, muy pronto siguió su propio camino estableciéndose a los 23 años en un taller propio donde su fama fue creciendo rápidamente, teniendo entre sus clientes a reyes y aristócratas así como los mas importantes músicos de ese periodo.

Una curiosa anécdota cuenta que como el taller del maestro se encontraba en la misma calle donde estaban establecidos los otros dos grandes lauderos del momento, Nicolò Amati y Giuseppe Guarneri, un día debido a la gran fama de Stradivarius, Amati tuvo la idea de escribir en su puerta un letrero que decía: “Aquí se construyen los mejores violines de Italia”, a lo que Guarnerius respondió escribiendo otro con la frase “Aquí se construyen los mejores violines del mundo”, Antonio Stradivarius pensó en como responder a este reto hasta que finalmente colgó un anuncio en la puerta de su taller con la leyenda: “Aquí se construyen los mejores violines de esta calle”, lo cual nos muestra la habilidad del maestro no sólo en lo referente al arte de la madera.

Se casó dos veces y hasta en algún momento de su vida se batió en duelo saliendo airoso de tan serio compromiso, sólo basta con recordar que tales duelos eran a muerte, lo que hubiera sido toda una tragedia para el arte.

En su búsqueda de la forma perfecta del violín, el maestro experimentó con las proporciones del mismo, por lo que podemos encontrar algunos instrumentos más grandes que otros, pero siempre con una exactitud increíble porque los calibres de las maderas se miden por décimas de milímetros y en sus violines llegan a ser prácticamente iguales en su simetría, en una época en la que no existían instrumentos de medición para determinar medidas tan pequeñas y lograr esa precisión que ningún otro laudero consiguió.

El color de sus famosos barnices le llevaron a utilizar desde las tonalidades rojas y amarillas hasta naranjas. La película famosa “El violín rojo” está inspirada en el único instrumento que el maestro construyó totalmente en ese tono, conocido en la actualidad como “The Red Mendelssohn Stradivarius”.

El misterio que rodea a la fórmula con la que fabricaba esos mágicos barnices es algo que guardó celosamente hasta su muerte y ni siquiera sus hijos, a quienes enseñó el arte de la laudería, llegaron a conocer, pero se puede decir que entre una de sus excepcionales cualidades está el que sus barnices aún no han cristalizado y permanecen con cierta elasticidad que los siglos no han podido endurecer, logrando que los violines tengan un sonido único y especial que es lo que los caracteriza; en la actualidad se han realizado sofisticadas pruebas de laboratorio conociéndose prácticamente todos los ingredientes que utilizaba para su elaboración, pero hay uno que sigue sin ser conocido y los científicos piensan que allí se encuentra la clave para descifrar el famoso secreto que tal vez algún día conozcamos.  

Stradivarius construyó a lo largo de su vida más de 1,000 violines de los cuales muchos se perdieron en las guerras o naufragios, pero aún se siguen encontrando sus instrumentos en los lugares mas extraños o insospechados; fabricó además del violín, violas, violoncellos, contrabajos, guitarras, violas da gamba y arpas. Llama la atención decir que vivió 93 años, todo un récord en una época en la que el promedio de vida era sobre los 50 o 60 años y su “periodo dorado”, que es cuando construyó sus mejores violines, fue entre 1700 y 1720, mismo del que nacieron el más famoso de sus violines conocido como “El Mesías” y el “Lady Blunt” que recientemente fue subastado en un precio récord de 15.9 millones de dólares.

Escuchar estos violines es todo un privilegio que nos permite recordar que la perfección puede existir a través de la obra del maestro Stradivarius, quien usó sus manos y plasmó su espíritu en cada uno de sus instrumentos para entregarnos los reflejos de lo eterno que existe en cada uno de nosotros para hablarnos de las belleza de la vida.

 

    


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