El violín de la perfección inmutable
El gran maestro Antonio Stradivari creó al “El Mesías”, un instrumento perfecto.
Por Victor Barrera
Ningún violín ha levantado tanta polémica, pasión o misterio como el instrumento creado por el gran maestro Antonio Stradivari ( o Antonius Stradivarius en latín) conocido como “El Mesías”. La belleza y perfección de este violín son tan grandes como los misterios que le rodean, sólo comparables a la enigmática sonrisa de la Monalisa de Leonardo da Vinci.
Construido en 1716, durante el periodo dorado de Stradivari (cuando el maestro contaba con 72 años de edad), es el único violín que se conserva prácticamente “nuevo”, es una sensación tan especial admirarlo, casi podría imaginarse recibir el violín de las manos del mismo maestro Stradivari al terminarlo.
La historia de “El Mesías” comienza cuando el maestro decide conservarlo en su taller hasta su muerte, fue su hijo Paolo Stradivari, un comerciante de ropa, quien lo vendió al Conde Cozio di Salabue, un apasionado coleccionista de violines casi 60 años después de su construcción y aquí comienza el misterio, ¿por qué el maestro decidió conservar “El Mesías” hasta el final de sus días siendo que sus violines eran tan cotizados y el tiempo de espera podría ser de años sin importar si eran reyes y nobles?.
A la muerte del conde Cozio “El Mesias” pasó a manos de Luigi Tarisio, otro amante de los violines, quien lo guardó celosamente en su colección privada sin enseñarlo a nadie, con lo que el violín permaneció prácticamente sin ser tocado por casi 50 años, pasando a la muerte de éste a las manos del famoso y prestigiado laudero francés Jean Baptiste Vuillaume, quien realizó algunos cambios en el instrumento para modernizarlo, además de copiar el modelo. Al morir Vuillaume, a su vez, dejó el violín a su hijo Jean Delphin Alard, un célebre violinista a quien se debe el nombre del instrumento ya que se dice que un día comentaba a su padre que este misterioso violín del que tanto se hablaba era como el Mesías: “uno siempre lo espera pero él nunca aparece” refiriéndose a todo lo que se decía de un violín que prácticamente nadie conocía, pero del que todo mundo hablaba como una leyenda, nadie había tocado y que tenía más de 150 años de ser construido conservándose como nuevo y además de ser creación del más grande constructor de violines de la historia… podemos imaginar lo inusual de la situación.
“El Mesías” pasó después a formar parte de la colección de la familia Hill en Inglaterra, quienes finalmente decidieron donarlo en 1940 al museo Ashmolean en Oxford, donde se conserva hasta nuestros días con la intención de que las futuras generaciones de constructores de violines aprendan los secretos de esta célebre pieza. Tal vez, la mayor contradicción es que una de las más grandes creaciones en la historia de los instrumentos musicales haya permanecido sin tocarse prácticamente por 300 años, conservándose incorrupto, desde su maravilloso barniz hasta sus más delicadas partes, y que al mismo tiempo haya levantado tal obsesión por poseerlo que sus antiguos dueños lo conservaron hasta su muerte, comenzando por el propio Antonio Stradivari.
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